Miembro del equipo de campo con un participante del programa

Romper el círculo vicioso: cómo la educación nutricional y los huertos domésticos transforman vidas

Por el Dr. Jim Barlow, agrónomo, experto en suelos y asesor de la junta directiva de Seeds for a Future.

En las comunidades rurales de las tierras altas de Guatemala existe una crisis crónica de nutrición y desnutrición.

En Seeds for a Future, luchamos cada día contra la malnutrición mediante huertos domésticos, educación, tutorías y herramientas prácticas que ayudan a las familias a lograr una seguridad alimentaria sostenible y nutritiva, así como a mejorar su salud.

Un estudio reciente publicado en BMC Public Health analizó los hábitos alimentarios de los niños mayas guatemaltecos que viven en hogares con inseguridad alimentaria y describió con crudeza el alcance de la desnutrición crónica. El estudio reveló que el retraso en el crecimiento afectaba al 53,5 % de los niños encuestados, y que el 81,9 % de ellos vivía en hogares con inseguridad alimentaria. Muchos niños consumían dietas muy monótonas a base de cereales con un bajo aporte de nutrientes esenciales, lo que incluía deficiencias de ácidos grasos omega-3 y omega-6, calcio y colina.

La calidad de la alimentación es importante porque la desnutrición no siempre equivale a pasar hambre.

Los niños pueden ingerir suficientes calorías como para sentirse saciados, pero seguir sin obtener las proteínas, las grasas saludables, las vitaminas y los minerales necesarios para un crecimiento y desarrollo normales. Las dietas basadas principalmente en bebidas a base de cereales, comidas con un alto contenido en maíz y alimentos procesados suelen provocar que los niños sufran desnutrición, lo que afecta a su organismo, su aprendizaje y su salud a largo plazo.

Los primeros años de vida son especialmente importantes. Seeds for a Future concede gran importancia a los primeros 1000 días, desde la concepción hasta la primera infancia, ya que una nutrición deficiente durante este periodo suele tener consecuencias para toda la vida. Al mismo tiempo, nuestro trabajo continúa con las familias que crían a sus hijos durante la etapa escolar y la adolescencia, cuando la nutrición sigue desempeñando un papel fundamental en el desarrollo físico y cognitivo.

No concebimos la nutrición como una lista de advertencias. Por el contrario, la consideramos un conjunto de conocimientos que las familias pueden utilizar, aplicar y transmitir a sus familiares y comunidades.

La educación nutricional empieza por la comprensión

Cuando una familia se une a nuestro programa, empezamos por escuchar y observar. Nuestro equipo evalúa los hábitos alimenticios, las necesidades de salud, las condiciones del hogar y las lagunas en los conocimientos sobre nutrición. Esta evaluación nos ayuda a comprender qué es lo que falta en la dieta de la familia y qué es lo que resulta práctico cultivar, preparar y mantener dentro del espacio y los recursos de los que ya dispone la familia.

Una vez que conocemos a la familia, les ayudamos a diseñar huertos domésticos únicos para que cultiven alimentos sanos y nutritivos para su hogar.

Nos centramos en huertos variados para diversificar la dieta de la familia, mejorar su salud y permitir la cosecha durante todo el año mediante métodos ecológicos y basados en la permacultura.

Se forma y se asesora a las familias en materia de jardinería y se les explica por qué es importante lo que cultivan. Los miembros de nuestro equipo de campo les explican la función que desempeñan los hidratos de carbono, las proteínas, las grasas, las vitaminas y los minerales en el organismo, y cómo los distintos alimentos contribuyen a un crecimiento y desarrollo saludables. Queremos que las familias comprendan los fundamentos científicos de la nutrición de una manera práctica, accesible y que les empodere.

Los conocimientos nutricionales que transmitimos a las familias marcan un punto de inflexión. La comida ya no se considera solo algo con lo que llenar el estómago. Por el contrario, se convierte en algo que protege la salud, favorece el desarrollo de los niños y fortalece al conjunto de la familia.

Redescubrir el valor de los alimentos frescos

Un aspecto importante de la formación que ofrece Seeds consiste en volver a acercar a las familias al valor nutricional de los alimentos frescos cultivados en casa, incluidos los alimentos tradicionales que pueden haber perdido popularidad a medida que los productos procesados se han vuelto más accesibles y prácticos. Seeds for a Future ayuda a las familias a comprender no solo lo que suelen carecer los alimentos procesados, sino también lo que las verduras de hoja verde, las hortalizas y otros alimentos de huerta, ricos en nutrientes, pueden aportar a las comidas diarias.

A medida que las familias van descubriendo en qué consiste una alimentación completa, también empiezan a darse cuenta del valor general de los huertos domésticos. Los alimentos frescos del huerto mejoran la calidad de la dieta y reducen la dependencia de los alimentos comprados, al tiempo que liberan parte de los limitados ingresos familiares para otras necesidades, como la educación, la ropa y los productos de primera necesidad.

Los miembros de nuestro equipo de campo asesoran a las familias participantes mediante visitas periódicas, demostraciones prácticas y materiales didácticos elaborados por nuestros agrónomos fundadores. De este modo, la educación no se separa del huerto, sino que crece junto a él.

Nutrición, saneamiento y bienestar familiar

Una buena alimentación no es lo único que importa. El bienestar de una familia también depende del saneamiento y del acceso al agua potable.

Nuestro trabajo incluye formación práctica sobre higiene, el lavado de manos, la preparación segura de alimentos y el uso de filtros de agua domésticos. El agua limpia contribuye a proteger los avances en materia de salud que las familias están logrando gracias a una mejor nutrición, especialmente en el caso de los niños pequeños, que son más vulnerables a las enfermedades y a sus efectos.

La seguridad alimentaria es algo más que la simple alimentación. Es conocimiento, salud y confianza, así como la capacidad de poner en práctica ese conocimiento de forma sostenible día tras día, temporada tras temporada.

Una educación que perdura más allá de una temporada

Cuando Seeds for a Future comienza a trabajar con una familia, el objetivo no es solo lograr una mejora a corto plazo. El objetivo es alcanzar una autosuficiencia alimentaria duradera.

A medida que los padres aprenden los fundamentos científicos de la nutrición y la práctica de cultivar alimentos nutritivos en casa, obtienen algo más que un huerto. Los padres ganan confianza como cuidadores y responsables de la toma de decisiones. Empiezan a comprender no solo lo que necesitan sus hijos, sino también cómo proporcionárselo de forma práctica y sostenible.

Sus hijos crecen viendo en qué consisten el cuidado, la constancia y los hábitos alimenticios saludables. Disfrutan de una mejor alimentación, de rutinas más sólidas y de un modelo de vida familiar basado en la acción y las posibilidades.

Una vez que las familias comprenden el motivo que hay detrás de esta labor, es mucho más probable que sigan cuidando sus huertos, compartan lo que están aprendiendo con otras personas y transmitan esos conocimientos a la siguiente generación.

En Seeds for a Future, la nutrición no se aborda como una teoría abstracta. Se enseña como un conocimiento práctico que puede echar raíces en un huerto, en la mesa y en las decisiones cotidianas que las familias toman pensando en su futuro.