Mi experiencia de voluntariado con Semillas para un Futuro en Guatemala
Me llamo Mia Di Virgillio. Tras seis meses de viaje por Europa y América Central, llegué a Antigua (Guatemala), donde pasé dos meses como voluntaria y aprendiendo español. Resultó ser uno de los mejores momentos de mi viaje.
Desde el momento en que llegué, Guatemala me cautivó con su gente cálida y amable, sus vibrantes tejidos tradicionales y el aroma del café recién tostado. Uno de mis aspectos favoritos fue el omnipresente saludo de "Buenos días" de todo el mundo en la calle, un marcado contraste con el ambiente apresurado de mi hogar en Melbourne, Australia.
Voluntariado con Semillas para un Futuro
Fui voluntaria en Seeds for a Future por su compromiso con la agricultura sostenible y el desarrollo comunitario. Mis tareas incluían la edición de informes, la traducción de documentos y la investigación de subvenciones, todo ello contribuyendo de forma significativa a los esfuerzos de la organización.
Uno de mis momentos más memorables fue la oportunidad de asistir a un "Día del Campo" en el que tuve ocasión de conocer al entregado equipo de extensionistas. Presentaron el huerto Mandela y diversas técnicas agrícolas. El Día del Campo fue un acontecimiento vibrante, con una gran afluencia de lugareños que se reunieron para aprender técnicas de agricultura sostenible, como el cultivo de diversas hortalizas, el compostaje y el cultivo de setas, así como un delicioso almuerzo. El entusiasmo del equipo de extensionistas era contagioso, y su pasión por la capacitación de la comunidad, evidente en cada interacción. Fue inspirador ser testigo directo del impacto de su trabajo y formar parte de un equipo tan dedicado. Lo único que lamento es no haber podido pasar más tiempo con ellos.
Vivir con una familia local
Uno de los aspectos más enriquecedores de mi estancia fue vivir con una familia local. Desde el momento en que llegué, me dieron una calurosa bienvenida, ofreciéndome profundos conocimientos de la cultura guatemalteca a través de comidas compartidas y conversaciones en español. Aprender sobre su forma de vida me ofreció perspectivas que no son posibles desde un hotel/hostal. Me proporcionaron un hogar lejos de casa, y ahora tengo una familia guatemalteca a la que estoy deseando volver a visitar.
Celebraciones de Semana Santa
Mi experiencia de voluntariado coincidió con la Semana Santa. Las celebraciones de Antigua son de las más famosas del mundo. La ciudad cobró vida con elaboradas procesiones y alfombras hechas de serrín de colores, flores, verduras y agujas de pino. Participar en estas fiestas con mi familia de acogida me permitió ser testigo de una mezcla de tradiciones indígenas y rituales católicos, lo que enriqueció aún más mi experiencia.
Estudios de español
Estudiar español a diario fue otro de mis puntos fuertes. Las clases individuales mejoraron mis habilidades comunicativas y me conectaron más profundamente con la comunidad local. Practicar con los lugareños dio lugar a nuevas amistades e intercambios culturales que mejoraron mi experiencia de voluntariado.