Una participante del Programa Semillas para un Futuro con su huerto de permacultura.

Permacultura: Una forma de vida sostenible y resistente

La permacultura, acuñada por Bill Mollison y David Holmgren en la década de 1970, es un sistema de diseño de jardines sostenible y resistente que imita los patrones y características de los ecosistemas naturales. Es un método agrícola que en Semillas para un Futuro nos apasiona compartir a través de nuestro programa. La permacultura ha ganado popularidad en todo el mundo como medio para crear ecosistemas sostenibles y productivos que proporcionen alimentos, refugio y otros recursos, reduciendo al mismo tiempo los residuos y el impacto medioambiental.

Profundicemos en lo que hace que esta práctica milenaria sea tan fácil de adoptar. Los principios de la permacultura se basan en tres principios éticos fundamentales:

  • Cuidar la tierra: El diseño permacultural trata de regenerar los ecosistemas imitando los patrones y procesos naturales. Esto puede implicar plantar especies autóctonas, utilizar materiales de construcción naturales y diseñar sistemas que funcionen con el paisaje natural. También contribuyen al "cuidado de la tierra" los esfuerzos por conservar los recursos, aumentar la fertilidad del suelo, minimizar los residuos y apoyar la biodiversidad.
  • Atención a las personas: Satisfacer las necesidades básicas de alimentos, agua, refugio y atención sanitaria de las personas es esencial para garantizar su bienestar. Los diseños permaculturales suelen incluir estrategias para satisfacer estas necesidades básicas de forma sostenible y regenerativa. Esto también incluye el empoderamiento de las comunidades, el apoyo a la diversidad y la promoción de la salud y el bienestar.
  • Un reparto justo: Trabajando con otros podemos conseguir más de lo que lograríamos solos. Esto incluye el apoyo a las economías locales. Cuando tenemos un excedente de recursos, podemos compartirlos con otros miembros de nuestra comunidad. Del mismo modo, si reducimos nuestro consumo de recursos, podemos garantizar que haya suficiente para todos.

Estas tres éticas fundamentales se traducen en un conjunto de principios de diseño que guían la creación de sistemas de permacultura. Estos principios incluyen el uso de recursos renovables, la minimización de residuos, el fomento de la diversidad y la integración de distintos elementos para crear sistemas autosostenibles.

La popularidad de la permacultura se debe a su capacidad para abordar simultáneamente múltiples retos de sostenibilidad, desde la seguridad alimentaria hasta el cambio climático, retos a los que se enfrentan nuestras familias en las zonas rurales de Guatemala. Mediante el diseño y la implementación de sistemas inspirados en la permacultura, los individuos y las comunidades pueden crear ecosistemas regenerativos y autosostenibles que proporcionan alimentos, refugio y otros recursos, al tiempo que reducen los residuos y el impacto ambiental.

Una de las características clave de la permacultura es su énfasis en la colaboración y la creación de comunidades, un aspecto esencial de nuestra misión en Seeds for a Future. Los diseños permaculturales suelen implicar la creación de redes de sistemas interconectados, como huertos comunitarios, bosques alimentarios y ecoaldeas. Estos sistemas no sólo proporcionan alimentos y otros recursos, sino que también promueven la cohesión social y la resiliencia.

La permacultura también es adaptable a una amplia gama de contextos, desde entornos urbanos a rurales. Los sistemas de permacultura pueden diseñarse para adaptarse a las características únicas de cada entorno, como los recursos disponibles, el clima y la topografía.

¿Cómo podemos poner en práctica estos principios? Hay muchas formas de aplicar los principios de la permacultura en casa.

He aquí algunos métodos para empezar:

1. Crear un huerto de permacultura: Un jardín de permacultura está diseñado para imitar el ecosistema natural mediante la integración de plantas comestibles y no comestibles, animales e insectos. Puedes utilizar los principios de diseño de la permacultura para crear un huerto que sea autosuficiente, produzca alimentos todo el año y requiera poco mantenimiento.

2. El compostaje: El compostaje es una parte esencial de la permacultura. Consiste en reciclar materiales orgánicos, como restos de comida y desechos de jardín, para convertirlos en tierra rica en nutrientes que puede utilizarse para fertilizar el jardín. Puedes hacer una pila de compost en tu jardín o utilizar un contenedor de compost.

3. Recogida de agua: La captación de agua consiste en recoger y almacenar el agua de lluvia para su uso posterior. Puedes utilizar esta agua para regar tu jardín o para otros fines domésticos. Entre los métodos más sencillos de recogida de agua se encuentran los barriles de lluvia, las cunetas y los estanques.

4. Conservación de alimentos: La conservación de alimentos es otro aspecto importante de la permacultura. Si aprendes a enlatar, deshidratar, fermentar y congelar alimentos, podrás prolongar la vida útil de tus cosechas y reducir el desperdicio de alimentos.

5. Plantas perennes: Las plantas perennes son una excelente opción para un jardín de permacultura porque requieren menos mantenimiento y proporcionan alimentos año tras año. Incorporar frutas, verduras y hierbas perennes a su jardín puede reducir la necesidad de plantaciones anuales.

6. Plantación asociada: La siembra asociada consiste en plantar juntos diferentes cultivos que se benefician mutuamente. Por ejemplo, plantar plantas que fijan el nitrógeno, como las judías, con otras que se alimentan mucho, como los tomates, puede mejorar la fertilidad del suelo y el rendimiento.

7. Control natural de plagas: La permacultura fomenta métodos naturales de control de plagas, como la siembra asociada, la rotación de cultivos y la atracción de insectos beneficiosos como mariquitas y crisopas a tu huerto.

Éstos son sólo algunos métodos para aplicar los principios de la permacultura en casa. Empieza poco a poco, e incorporando estos principios a tu vida diaria, podrás crear un ecosistema sostenible y regenerativo en tu propio patio trasero.

Por Leilani Yats